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  AYUDAS PARACLÍNICAS:
Ì Cuadro Hemático Completo: Indispensable en cualquier entidad oncológica, pero muy especialmente en los trastornos linfoproliferativos; en caso de encontrar hiperleucocitosis (Leucocitos > a 100.000/mm3), será este el factor de riesgo que haga que se deba iniciar la profilaxis del SLT.
Ì Electrolitos séricos: Con énfasis muy especial en los niveles de potasio K+.
Ì LDH: su elevación es una medida indirecta del volumen tumoral, en enfermedades linfoproliferativas.
Ì Ácido Úrico: se mantiene en estado soluble cuando el pH urinario es neutro, pero en presencia de un pH ácido se cristaliza y ocasiona la IRA o nefropatía por ácido úrico.
Ì Creatinina y BUN, para evaluar la función renal.
Ì PH y gases arteriales: para evaluar el estado ácido-básico.
Ì EKG: especialmente cuando los niveles de K+ están elevados (7 mEq/lt o más), con el fin de confirmar si se trata de una verdadera hiperpotasemia, o es una seudohipercaliemia.
Ì Parcial de orina: haciendo énfasis especialmente en el pH y Densidad urinarias
TRATAMIENTO: El objetivo básico del tratamiento es precisamente evitar que se instale el SLT especialmente en los pacientes con factores de riesgo. Si se hace así, se impedirá el desarrollo de la IRA, la complicación que se acompaña de mayor tasa de mortalidad. Es necesario recalcar, que este manejo preventivo puede y debe iniciarlo cualquier médico que tenga el conocimiento de que dichas complicaciones existen, pudiendo empezarse el tratamiento en el sitio donde consulte el paciente, e idealmente antes de la remisión a un centro especializado. Los pilares del tratamiento son: 1. Hidratación 2. Alcalinización de la orina 3. Uso del alopurinol 4. Monitoría de la función metabólica.
1. Hidratación: Tiene como fin mantener un volumen urinario alto (mayor de 100 ml/m2/hora). Con esta medida lo que se persigue es evitar la acumulación de metabolitos en los túbulos renales y mantener una adecuada función renal. Los líquidos del día se deben aumentar 2 a 4 veces los requerimientos normales (3000 a 6000 ml/m2/día) con lo cual se busca que la densidad urinaria sea menor de 1010. El tipo de líquidos que se recomiendan son Dextrosa 5% en Solución Salina al 0.25 N  (Entre nosotros podemos prepararlos con DAD 5% 500 cc + 10 cc de Natrol) Estos líquidos no deben contener potasio.
2. Alcalinización de la orina: Se logra con la administración de bicarbonato de sodio entre 40 a 100 mEq/L (se inicia con 20cc de bicarbonato de sodio en cada 500cc de DAD). El objetivo es mantener el pH urinario entre 7 y 7.5, con lo cual se busca aumentar la excreción de ácido úrico y fosfatos. Se debe evitar que el pH sea más alcalino, por que favorece la precipitación de cálculos de xantinas e hipoxantinas y la cristalización de fosfatos de calcio en los túbulos renales.
3. Alopurinol: Dosis de 300 a 600 mg/m2/día (o 10 a 20 mg/Kg./día), inhiben la enzima xantina oxidasa, disminuyendo la producción de ácido úrico. Se recomienda utilizarlo de manera profiláctica (aún sin tener datos de niveles de ácido úrico), en los pacientes que ingresan con hiperleucocitosis o en los casos de linfomas abdominales extensos, especialmente cuando se va a iniciar quimioterapia, dando la droga por lo menos 24 horas antes.
SINDROME DE LISIS TUMORAL