DEFINICIÓN: El Síndrome de Lisis Tumoral (SLT) es una urgencia oncológica caracterizada por la triada de hiperpotasemia (> 5,5 mEq/lt), hiperuricemia (> 6,5 mg/dl) e hiperfosfatemia (> 6,5 mg/dl), presente generalmente en neoplasias de origen linfoproliferativo que tienen altas tasas de crecimiento. El SLT, puede generarse espontáneamente, o como consecuencia del tratamiento iniciado para el control de la enfermedad de base, y sus complicaciones más frecuentes y temidas son la insuficiencia renal aguda (IRA) y la hipocalcemia sintomática. Todo médico, independientemente de su especialidad y del sitio donde se encuentre laborando, debe estar capacitado para detectar los pacientes que potencialmente están a riesgo de desarrollar un SLT e iniciar un adecuado manejo preventivo del mismo.
FISIOPATOLOGÍA: El SLT ocurre como resultado de la liberación por parte de las células malignas de una serie de metabolitos en presencia de una función renal alterada. Al destruirse las células tumorales se inicia la degradación de los ácidos nucleicos, que finalmente se convierten en xantinas e hipoxantinas y por medio de la xantina oxidasa, dan origen al ácido úrico; éste se precipita en los túbulos renales, en presencia de un pH ácido, ocasionando una verdadera obstrucción al flujo urinario (tubulopatía o nefropatía por ácido úrico). La solubilidad del ácido úrico se aumenta en la medida en que encuentre un medio alcalino; es esta la razón de la utilización del bicarbonato de sodio en el adecuado manejo preventivo del SLT. Existe además la posibilidad de disminuir la producción del ácido úrico, mediante la utilización del alopurinol, el cual bloquea la enzima xantina oxidasa; esto hace que se acumulen los metabolitos anteriores, es decir las xantinas e hipoxantinas que en determinado momento también pueden depositarse en los túbulos y ser causa de obstrucción del flujo, especialmente cuando el pH urinario se eleva a niveles por encima de 7.5. La excreción de todos estos metabolitos se ve favorecida mediante el aumento del  volumen urinario, el cual debe mantenerse en niveles de por lo menos 100 ml / m2 / hora. El potasio por ser un ión eminentemente intracelular, va a aumentar sus niveles en sangre en proporción directa al grado de destrucción celular; si a esto se suma el hecho de que el riñón no esté funcionando normalmente, la hiperpotasemia se convertirá en un serio problema que puede amenazar la vida del paciente si no se toman medidas enérgicas para combatirla. Los linfoblastos especialmente, son células ricas en fósforo (contenido hasta 4 a 5 veces mayor que el de las células normales). La lisis de los blastos ocasiona entonces el otro componente importante de la triada característica del SLT, que es la hiperfosfatemia. Su principal consecuencia es la hipocalcemia que si es sintomática requerirá manejo adecuado con soluciones de cloruro o gluconato de calcio. Es necesario tener bien presente que el exceso de alcalinización favorece la hipocalcemia sintomática, y además que los fosfatos de calcio se precipitan a un pH mayor de 7.5; por lo tanto, la utilización del bicarbonato de sodio debe hacerse de manera cautelosa y en lo posible para mantener el pH urinario alrededor de 7.0.
DIAGNÓSTICO CLÍNICO: El SLT se presenta más frecuentemente en pacientes con linfoma indiferenciado tipo Burkitt o no Burkitt, linfoma linfoblástico, leucemia linfoide aguda con hiperleucocitosis, en las fases acelerada y blástica de la leucemia mieloide crónica y rara vez en leucemia mieloide aguda, de manera que el cuadro clínico del comienzo va a ser el que corresponde a la enfermedad oncológica de base. La característica común de estas neoplasias es su rápido crecimiento y su alta quimiosensibilidad, lo cual favorece la destrucción masiva de las células tumorales con la consecuente liberación de sus metabolitos intracelulares. Existen una serie de factores de riesgo que acompañan a los pacientes que desarrollarán el SLT, siendo los más importantes: una gran masa abdominal, la hiperleucocitosis, niveles altos de ácido úrico y deshidrogenasa láctica (LDH) y una función renal disminuida. Los pacientes en los cuales se encuentren éstos factores de riesgo, deberán recibir un tratamiento agresivo, desde el mismo momento del diagnóstico. Otros síntomas del SLT dependen de las complicaciones del mismo: puede haber alteraciones de la frecuencia y ritmo cardiacos si hay hipercaliemia; síntomas y signos de hipocalcemia como anorexia, vómito, calambres, espasmos, convulsiones y alteraciones de la conciencia. Oliguria y hasta anuria e hipertensión, en casos de insuficiencia renal instalada.
SINDROME DE LISIS TUMORAL