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Las imágenes mentales, memoria de trabajo, psicopatología
Las imágenes mentales son la simulación o la recreación de la experiencia perceptiva (Kosslyn, Ganis & Thompson, 2001; Pearson, 2007) a través de modalidades sensoriales. Tales imágenes se ha demostrado para desempeñar un papel clave en varios trastornos psicológicos, incluyendo trastorno de estrés postraumático (TEPT) (Holmes, gris y Young, 2005), la fobia social (Hackmann, Clark & McManus, 2000; Hirsch, Clark & Mathews, 2006), las imágenes prospectiva en esquizofrenia (D’Argembeau, Raffard & Van der Linden, 2008) y la depresión (Patel et al., 2007). Hemos argumentado que la exploración de las imágenes mentales representa una nueva e importante arena en psicopatología clínica (Hackmann, Bennett-Levy & Holmes, 2011; Hackmann & Holmes, 2004; Holmes & Mathews, 2010; Pearson, 2007, 2012).
El principal objetivo de la presente revisión es proporcionar un marco amplio para los investigadores clínicos que pueden seleccionar medidas útiles para evaluar los ámbitos claves de la imaginería mental en psicología clínica. La literatura de psicología experimental en la imaginería mental es extensa y se han divulgado una considerable variedad de diferentes medidas para medir diversas capacidades en el ámbito de las imágenes mentales (Logie, 1995;
Pearson, 2007; Pearson, De Beni y Cornoldi, 2001). Sin embargo, estas medidas hasta la fecha se han realizado sorprendentemente pocos comentarios, y los cuales han sido publicados tienden a ser limitados a solamente uno o dos aspectos de la capacidad de las imágenes. Por ejemplo, la revisión de encuestas blanco, Sheehan y Ashton (1977) sólo autoinforme medidas de las imágenes, mientras que por McAvinue y Robertson (2008) se centra sólo en las medidas de la imaginería del motor. Una nueva revisión por McAvinue y Robertson (2007) explora autoinforme y objetivo las medidas pero se centra en las imágenes visuales y no tiene en cuenta la relevancia clínica de las medidas. A nuestro conocimiento, todavía se ha realizado ninguna revisión de lengua inglesa de los dominios claves de imágenes mentales y las tareas experimentales que pueden ser más relevantes en el campo de la psicología clínica. Hay una necesidad de establecer los dominios cognitivos y clínicos primarios de imágenes mentales de interés para los clínicos e investigadores. También hay una necesidad de identificar las tareas que se pueden utilizar para establecer la medida en que cualquiera de estos dominios de imaginería mental puede reducirse, distorsionada o incluso mejorado en diferentes trastornos psicológicos.
Las imágenes mentales ha destacado en cuentas corriente teóricas de trastornos como el PTSD (Brewin, Dalgleish y Joseph, 1996;
Ehlers & Clark, 2000), la fobia social (Clark & Wells, 1995; Rapee y Heimberg, 1997) y el trastorno bipolar (Holmes, Geddes, Colom & Goodwin, 2008). Procesos de imaginería mental también pueden subyacer a la efectividad de los tratamientos clínicos como “imágenes recreación de scripts” en la terapia conductual cognitiva (e.g. Holmes, Arntz & Smucker, 2007), esquema centrado terapia (e.g.Giesen-Bloo et al., 2006) y la formación de modificación sesgo cognitivo (por ejemplo, Holmes, Mathews, Dalgleish y Mackintosh, 2006). El fundamento para la realización de la revisión actual es por lo tanto que una evaluación más exhaustiva de la imaginería mental en psicología clínica ayudará avance comprensión de procesos subyacentes de la imaginería mental en una amplia gama de trastornos psicológicos, y esto a su vez ayudará a disco delantero avances en teoría y tratamiento. En esta revisión discutimos los procesos claves que se describe en la teoría computacional de imágenes propuesta por Stephen Kosslyn y sus colegas y considerar las tareas experimentales que pueden utilizarse para evaluar eficazmente estos procesos (Kosslyn, 1980, 1994; Kosslyn, Thompson & Ganis, 2006). La teoría computacional se deriva de la psicología experimental para tener en cuenta el proceso más amplio de la imaginería mental; por lo tanto, no específicamente aborda los aspectos emocionales de la imaginería mental, sino el uso diario y experiencia de las imágenes mentales. Estos procesos consisten en la generaciónde la imagen; imagen de mantenimiento;imagen de inspección; y transformaciónde la imagen. En la sección 2 que delinear la estrategia para llevar a cabo la revisión de la literatura y describir los criterios de selección adoptados para la inclusión de medidas diferentes imágenes mentales. En la sección 3 discutimos la literatura experimental en relación con cuatro etapas principales de la imaginería mental (generación, mantenimiento, inspección y transformación) y en lo referente a su general uso y experiencia. En la sección 4 se revisa la investigación reciente en psicología clínica que ha utilizado medidas de imágenes mentales en la evaluación de los diferentes trastornos psicológicos. En la sección 5 se revisan críticamente las medidas y procedimientos que juzgó más relevantes para la evaluación de los dominios claves de imágenes mentales, y que los médicos y psicólogos experimentales pueden seleccionar tareas como apropiada para la población objeto de investigación.Finalmente, en la sección 6 proponemos un marco orientativo que resalta los amplios dominios de evaluación de imágenes demostrado ser más importante en la investigación hasta la fecha.
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2. método
2.1. estrategia de búsqueda de literatura
Estudios publicados se identificaron mediante búsquedas de resúmenes psicológica (PsycINFO) y ISI Web of Knowledge (las bases de datos) usando la palabra clave, título y resumen información. El término de búsqueda inicial ‘imágenes mentales’ volvió 8838 artículos. La búsqueda era entonces más refinado mediante los términos ‘medidas de imágenes’; ‘evaluación de imágenes’; ‘imágenes’ junto con ‘clínicas’; y ‘imágenes’ junto con ‘subjetiva’. ‘Imágenes’ y ‘imagen’ también se realizaron búsquedas en combinación con ‘generación’, ‘mantenimiento’, ‘inspección’ y ‘transformación’. Búsquedas relacionadas se llevaron a cabo utilizando los términos ‘memoria visual de trabajo’ y ‘memoria de trabajo espacial’ había basada en la evidencia para el traslapo entre estas construcciones y las imágenes mentales procesos (para ver la discusión sección 3.2).Además, se consultaban a las listas de referencias de artículos de revisión, capítulos de libros y otros artículos pertinentes para identificar otros elementos. Se consideraron sólo los artículos de lengua inglesa. Estudios no publicados o estudios publicados en revistas con referato no fueron excluidos de la búsqueda.
Todos revisados publicados los estudios relevantes en inglés entonces se evaluaron para su inclusión. Los criterios utilizados para seleccionar las medidas de las imágenes se basaban en (a), si un estudio evaluó una etapa cognitiva específica de imágenes mentales (como definido en sección 3); o (b), si un estudio informó resultados significativos para las imágenes mentales en el contexto de la psicología clínica (como se describe en la sección 4). Evaluación utilizando estos criterios identificados 65 estudios relevantes que presenta medidas de evaluación de etapas cognitivas específicas de imágenes (Tabla 1), 19 estudios con medidas de evaluación general imágenes usar y experimentar ()Tabla 2) y 28 estudios con medidas de evaluación de aspectos clínicos específicos de imágenes mentales (Tabla 3).
<http://www.microsofttranslator.com/bv.aspx?from=&to=es&a=http%3A%2F%2Fwww.ncbi.nlm.nih.gov%2Fpmc%2Farticles%2FPMC3545187%2Ftable%2Ft0005%2F>
Tabla 1
Resumen de tareas experimentales para evaluar las cuatro etapas cognoscitivas de imágenes mentales (Kosslyn, 1980, 1994;
Kosslyn et al., 2006).
<http://www.microsofttranslator.com/bv.aspx?from=&to=es&a=http%3A%2F%2Fwww.ncbi.nlm.nih.gov%2Fpmc%2Farticles%2FPMC3545187%2Ftable%2Ft0010%2F>
Tabla 2
Resumen de tareas para evaluar imágenes general uso y experiencia.

Tabla 3
Resumen de tareas utilizados para evaluar los aspectos clínicos de las imágenes.
2.2. inclusiones y omisiones
En un intento por equilibrar rigor crítico con la administración general nuestra revisión se centra predominantemente en evaluación de imágenes mentales en relación con PTSD, esquizofrenia, fobia social, depresión y el trastorno bipolar (como se explica en la sección 4). Estos trastornos no se presentan como exhaustiva y se destacan sobre la base de que la literatura asociada a los trastornos tiene particular relevancia para la evaluación de la importancia de la evaluación de las imágenes mentales en psicología clínica.Reconocemos que existen otros trastornos clínicos que podrían ser discutidos en relación con las imágenes mentales, incluyendo antojo (mayo, Andrade, Panabokke & Kavanagh, 2004), accidente cerebrovascular (Nilsen, Gillen, DiRusso & Gordon, 2012), esclerosis múltiple (Heremans et al., 2012) y trastornos de la alimentación (Tatham, 2011), entre otros.
Nuestra revisión también se centra en proporcionar un análisis integrador de los estudios en los aspectos visuales y espaciales de las imágenes mentales, ya que históricamente son los dominios más ampliamente investigados a través de la literatura de imágenes (Kosslyn et al., 2006;
Pearson, 2007; Pearson et al., 2001).Consideraciones prácticas significan que la evaluación de la literatura en imágenes mentales del motor más allá del alcance de la revisión actual, aunque reconocemos su importancia en relación con trastornos clínicos como anorexia nervosa (Guardia et al., 2010), accidente cerebrovascular (Liepert, Greiner, Nedelko & Dettmers, 2012) y hemiplejia espástica (Williams, Anderson, Reid & Reddihough, 2012). Tomamos nota de que los comentarios existentes de la literatura de imágenes mentales del motor han sido proporcionados porMcAvinue y Robertson (2008), Holmes Calmels (2008) y Olsson y Nyberg (2010).
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3. cognoscitivas etapas de imágenes mentales
Esta sección describe las etapas cognitivas de imaginería mental derivado de una teoría computacional de las imágenes y la percepción visual alto nivel propuesto por Stephen Kosslyn y colegas (Kosslyn, 1980, 1994;Kosslyn et al., 2006). Siguiendo el enfoque computacional descrita por Marr (1982), teoría de Kosslyn tiene por objeto establecer que los procesos y sistemas cognitivos son necesarios para producir los patrones de conducta asociados a la generación y manipulación de imágenes mentales. El enfoque computacional pretende entender la cognición en términos de los subsistemas de procesamiento que realizan transformación de datos de los cómputos de una “manera sistemática, seamos interpretable” (Kosslyn, 1987, p. 150). El modelo proporciona una cuenta completa de los procesos y subsistemas que subyacen en el funcionamiento de las imágenes mentales en el cerebro y ha sido ampliamente influyentes en la psicología cognitiva experimental y en investigaciones neurofisiológicas de cómo mapas de imágenes a diferentes estructuras del cerebro (Cichy, Heinzle y Haynes, 2012; Slotnick, Thompson & Kosslyn, 2012).
3.1. generación de imagen
Hay dos rutas distintas, por el cual se pueden crear imágenes mentales dentro de conciencia (Pearson, 2007).En primer lugar una imagen puede crearse directamente información perceptiva inmediata. Por ejemplo, alguien puede mirar una foto de un caballo, crear una imagen mental de la imagen en su mente y luego mantener esta imagen mental mientras mira para otro lado o cerrar los ojos. En segundo lugar, puede crearse una imagen enteramente a partir de información previamente almacenada en memoria a largo plazo. Por ejemplo, alguien puede oír la palabra “caballo” y luego crear imágenes mentales basada en su experiencia previa de lo que parece un caballo. Estudios anteriores han demostrado que puede haber diferencias cognitivas significativas en rendimiento entre las imágenes generadas desde la memoria a corto plazo o a largo plazo (enganche, Brandimonte & Walker, 1995; Pearson & Logie, 2004). Por ejemplo, Cornoldi, De Beni, Guisberti y Massironi (1998) informan que el color de los patrones geométricos se retiene menos exactamente en imágenes mentales generadas a partir de la memoria a largo plazo en comparación con la memoria a corto plazo. Mientras que generalmente se reportan imágenes mentales visuales y auditivas como la más frecuentemente experimentado (Betts, 1909; Tiggemann & Kemps, 2005), otras modalidades sensoriales incluyen imágenes olfativas (Stevenson & Case, 2005), gustativa imágenes (Tiggemann & Kemps, 2005) y las imágenes háptica (Juttner & Rentschler, 2002).
Las imágenes pueden resultar de ambos procesos de recuperación deliberada e involuntaria; en psicología experimental el foco ha sido típicamente en la imaginería deliberadamente generado mientras que en la psicopatología, el foco ha sido típicamente en la imaginería involuntario que viene a la mente espontáneamente. Según la teoría computacional de las imágenes propuestas por Kosslyn (1980, 1994);Kosslyn et al., 2006) a menudo se generan imágenes mentales voluntarias para hacer explícitas propiedades geométricas de un objeto como su tamaño. Por ejemplo, si le pide que decida si un elefante posee una cola larga o corta muchas personas informan deliberadamente visualizar la apariencia de un elefante de memoria (Farah, Hammond, Levine & Calvanio, 1988). Imágenes mentales se generan dentro de un área topográficamente organizado del cerebro conocida como el búfer visual (Kosslyn, 1980, 1994;
Kosslyn et al., 2006). También se pueden generar diferentes categorías de imágenes, tales como imágenes generales, imágenes específicas e imágenes autobiográficas o episódicos (Cornoldi y Rossana, 1998; Gardini, Cornoldi, De Beni y Venneri, 2009). Los estudios también sugieren que la generación de imágenes de objetos completos puede contratar a diferentes procesos que imaginando partes específicas de un objeto (Farah, 1988; Li et al., 2010). Déficit en la capacidad de generación de imagen se han vinculado a condiciones incluyendo negligencia representacional (Palermo, Piccardi, Nori, Giusberti & Guariglia, 2010), ceguera congénita (Eardley & Pring, 2006), depresión (Zarrinpar, Deldin & Kosslyn, 2006) y trastorno de hiperactividad de déficit de atención (Abraham, Windmann, Siefen, Daum y Gunturkun, 2006).
3.2. mantenimiento de imagen
Una vez generado, una imagen mental está sujeto a deterioro rápido con una duración promedio de sólo 250 ms, que corresponde al tiempo necesario para hacer un movimiento del ojo (Kosslyn, 1994). Esta breve duración significa que mantenimiento activo de la imagen es necesaria para los procesos de cualquier inspección o transformación a realizarse. En teoría computacional de Kosslyn de las imágenes, tal mantenimiento se logra mediante la reactivación de las representaciones de la memoria visual en un subsistema de procesamiento de propiedades del objeto (Kosslyn, 1980; Kosslyn et al., 2006). Este subsistema es responsable de analizar propiedades de los objetos tales como forma y color y desempeña un papel durante la percepción visual y las imágenes mentales. Los procesos de mantenimiento se han demostrado para imágenes mentales generadas de memoria a largo plazo (Cocude & Denis, 1988) y memoria a corto plazo (Watkins, Peynircioglu & Brems, 1984).
Incluso con mantenimiento activo la gente puede luchar para mantener una imagen mental claramente en su mente durante más de unos segundos (Cocude, Charlot y Denis, 1997;
Cocude & Denis, 1988; Pazzaglia & Cornoldi, 1999). Kosslyn et al (2006) han argumentado que esta duración breve de resultados generado imágenes de ellos compartiendo el mismo topográficamente organizadas las áreas de la corteza occipital que se utilizan durante la percepción visual. Una consecuencia de este sustrato neural compartida es la ocurrencia de interferencias mutuas entre las imágenes visuales y percepción visual, con varios estudios que demuestran que las imágenes pueden ser interrumpida por concurrente procesamiento visual (e.g. Baddeley & Andrade, 2000; McConnell & Quinn, 2004; Quinn & McConnell, 2006). Sin embargo, aún es el caso de que las imágenes pueden efectivamente ser experimentado junto con competidor entrada perceptiva. Por ejemplo, no hay ninguna evidencia de ninguna diferencia consistente en la intensidad divulgó imágenes experimentado condiciones ‘ojos abiertos’ y ‘cerrados’ (Isaac & Marks, 1994; McKelvie, 1995).
Mantenimiento de imagen también puede ser dependiente de generales recursos atencionales que se vuelven rápidamente agotado (Logie, 1995;
Pearson, 2007; Pearson et al., 2001). Los estudios han demostrado que el mantenimiento de las imágenes mentales visuales pone exigencias considerables recursos atencionales polivalente (Logie & Salway, 1990; Pearson, Logie & Green, 1996; Salway & Logie, 1995). Basándonos en esto, Pearson, Logie y Gilhooly (1999) han argumentado que mantenimiento de imagen mejor puede ser considerada una función del componente ejecutivo central de la memoria de trabajo en lugar de como un proceso separado visualmente basada. Alguna evidencia sugiere que incluso involuntariamente experimentados imágenes mentales poner demanda en recursos de memoria de trabajo basados en la atención general. Un estudio llevado a cabo por Bexton et al demostraron que las imágenes visuales involuntarias asociadas con privación sensorial podrían ser disipadas por solicitando a los participantes para realizar tareas cognitivas como aritmética mental (Bexton, Heron & Scott, 1954) exigiendo. Más recientemente concurrente aritmética mental también se ha demostrado para reducir significativamente la intensidad experimentada y emocionalidad de imágenes mentales para un recuerdo traumático (Bexton et al., 1954; Engelhard, van den Hout y Smeets, 2011). De hecho, en la práctica clínica, imágenes mentales involuntarios son considerados ‘intrusos’ en virtud de ser indeseado y espontáneamente, tal es su habilidad para ‘secuestrar atención’ (Berntsen, 2001; Clark, Holmes & Mackay, en prensa).
La relación entre el mantenimiento de las imágenes mentales visuales y la retención de información dentro de la memoria visual a corto plazo es actualmente confusa, y los dos procesos pueden estar relacionados o incluso sinónimo con el otro. Según Kosslyn et al., las imágenes mentales visuales y memoria visual a corto plazo dependen de un sistema común de ‘representación depictive’, tal que las imágenes mentales visuales es interrumpida por el mantenimiento de artículos perceptualmente similares dentro de la memoria visual a corto plazo (Borst, Ganis, Thompson & Kosslyn, 2011). Sin embargo, cierta evidencia sugiere que la experiencia consciente de retención visuo-espacial a corto plazo y las imágenes mentales puede ser disociada entre sí, lo que implica por lo menos una disociación parcial entre los procesos cognitivos que subyacen a cada función (Pearson, 2007;
Zeman et al., 2010). Además, mientras que la mayoría de la literatura científica ha tendido a centrarse en el mantenimiento de las imágenes mentales visuales, imágenes en otras modalidades sensoriales también requiere un proceso de mantenimiento antes de cualquier inspección adicional o procesos de transformación están llevados a cabo (Zatorre, Halpern & Bouffard, 2010). Esto es debido a imágenes mentales suelen desvanecen rápidamente una vez generada con el fin de evitar cualquier interrupción de percepción normal (Kosslyn, 1980, 1994; Kosslyn et al., 2006).
Basado en evidencia que las imágenes mentales visuales y memoria visual a corto plazo pueden depender un sistema común de ‘representación depictive’, administrar tareas desarrolladas para prueba de retención en memoria visual a corto plazo puede arrojar luz sobre las capacidades de este sistema para la celebración de las imágenes mentales visuales. Asimismo, desde mantenimiento activo de imágenes mentales visuales requiere el componente ejecutivo central de la memoria de trabajo visual, ‘complejo palmo’ tareas podrían utilizarse para evaluar la capacidad del individuo para mantener effortfully las imágenes mentales visuales.
3.3. inspección de imagen
Una vez generado y mantenido, una imagen mental puede ser inspeccionado para proporcionar una base para más procesamiento cognitivo. El proceso de inspección consiste en interpretar una propiedad característica o espacial basado en objetos de una imagen generada. Por ejemplo, un participante se le podría describir la forma formada por oreja de un zorro. Normalmente, en respuesta a este tipo de pregunta una persona generaría una imagen mental de un zorro y luego examinar la forma de las orejas en la imagen para producir una respuesta (Kosslyn et al., 2001). Dentro de la teoría computacional tales procesos de inspección de imagen implican una atención ventana a través de la imagen mental celebradas en el búfer visual para codificar sus propiedades geométricas (Kosslyn, 1994; Kosslyn et al., 2006). La ventana de atención cambia normalmente a través de una imagen en etapas incrementales, con las relaciones espaciales entre las distintas partes de una imagen codificada por un subsistema dedicado al procesamiento de propiedades espaciales (Kosslyn, 1994). Basado en el examen de flujo sanguíneo cerebral regional los estudios sugieren que los procesos que contribuyen a la inspección de imágenes son distintos de las de generación de imágenes, mantenimiento y transformación (Kosslyn et al., 2004).
Uno de los aspectos más ampliamente investigados de inspección de imágenes es la exploración mental durante el cual se desplaza el foco de atención en una imagen de un punto a otro. Un gran número de estudios sugiere que el tiempo necesario para analizar progresivamente a través de una imagen mental aumenta linealmente con la distancia escaneada (Denis & Kosslyn, 1999). Exploración temprana paradigmas involucradas dando instrucciones explícitas para escanear a través de una imagen mental a los participantes, pero estos resultados fueron criticados como potencialmente reflejando las expectativas anteriores participantes de simular el movimiento en lugar de propiedades espaciales de la imagen subyacente (por ejemplo, Baddeley, 1990;
Denis & Carfantan, 1990; Pylyshyn, 1981). Sin embargo, paradigmas de análisis más recientes no hacen ninguna referencia explícita a la exploración a través de una imagen mental (por ejemplo, Borst & Kosslyn, 2010; Dror, Kosslyn & Waag, 1993), haciendo una crítica tan ‘conocimiento tácito’ más difícil de aplicar a los resultados experimentales (Kosslyn et al., 2006). Procesos de inspección pueden aplicarse tanto a las imágenes que se deriva de la experiencia perceptual y a las imágenes creadas a partir de descripciones verbales (Pearson et al., 2001). Sin embargo, un estudio de PET realizado por Mellet et al (2002) sugiere que puede haber diferencias significativas en la digitalización de las imágenes que se derivan de las descripciones verbales o directamente de aprendizaje visual. Exploración mental ha sido demostrada en participantes congénitamente ciegos, aunque informó de exploración tiempos son más cortos en duración en comparación con grupos de personas ciegos (Iachini y Ruggiero, 2010).
3.4. transformación y manipulación de la imagen
La manipulación activa y transformación de imágenes mentales ocurre durante muchos aspectos diferentes del día a día el pensamiento creativo y resolución de problemas (Pearson, 2007; Pearson et al., 2001). Uno de los tipos más ampliamente investigados de la transformación de la imagen es la de la rotación mental, un paradigma establecido primero por Shepard y Metzler (1971). El hallazgo estándar es más un participante tiene que rotar mentalmente una imagen más tiempo tardan en hacer una respuesta (Shepard & Cooper, 1982). Dentro del modelo computacional de imágenes de rotación mental se produce a través de una modulación incremental de la función de asignación entre el subsistema de procesamiento-propiedades de objeto y el búfer visual en que la imagen es representaron (Kosslyn et al., 2006).
Otra forma de transformación es la reestructuración de la imagen en la que la interpretación de la imagen mental es cambiada o modificada de alguna manera (Finke, Pinker y Farah, 1989;
Verstijnen, Hennessy y Goldschmidt, 1998, van Leeuwen, Hamel,). Este tipo de transformación subyace en funcionamiento durante las tareas de detección de componente (Reed & Johnson, 1975) o la reinterpretación de figuras ambiguas utilizando imágenes sola (Mast & Kosslyn, 2002; Riquelme, 2002). Estos tipos de transformaciones pueden estar limitados por el marco contextual de referencia dentro del cual una imagen es generada originalmente (Reisberg, 1996; Reisberg & Logie, 1993; Verstijnen, Hennessy et al., 1998; Verstijnen, van Leeuwen, Goldschmidt, Hamel & Hennessey, 1998) y por efectos precede verbales que reflejan la interferencia de la memoria visual como resultado verbalmente describir los mismos estímulos (Brandimonte & Collina, 2008).Transformaciones de imagen adicional pueden incluir cambios en el tamaño (Kosslyn, 1975) y color (Watkins & Schiano, 1982).
Una combinación de rotación mental y reestructuración de imagen se produce durante la síntesis mental, en el cual discretas partes de una imagen son transformadas y manipuladas para producir patrones de novela o permitir nuevas perspectivas (Pearson et al., 2001). Tal síntesis ha estado vinculada a las actividades cognitivas como diseño (Reed, 1993), el razonamiento científico (Gardner, 1953) y problemas generales (Antonietti & Baldo, 1994). Aunque menos estudiado formalmente, este proceso se refiere claramente a la técnica de psicología clínica de la ‘reestructuración de imágenes’ o ‘las imágenes re scripting’ como usado en la terapia conductual cognitiva (Arntz, 2012;
Hagenaars & Arntz, 2012; Holmes, Arntz et al., 2007).
Algunos resultados de la investigación sugieren que la transformación mental de un objeto percibido (por ejemplo, rotación mental) puede ser disociada de las transformaciones de grandes escenas ambientales (Hegarty & Waller, 2004;
Kozhevnikov & Hegarty, 2001) y de visualización espaciales ubicaciones (Thompson, Slotnick, Burrage & Kosslyn, 2009). La investigación también muestra que las transformaciones mentales pueden convertirse en deteriorada en condiciones tales como negligencia de hemispatial (Palermo et al., 2010) y trastorno del desarrollo de la coordinación (Williams, Thomas, Maruff & Wilson, 2008).Mientras que la mayoría de los resultados de las investigaciones sobre la transformación de la imagen se refieren a las imágenes mentales visuales, no hay pruebas para apoyar las transformaciones en otras modalidades sensoriales como las imágenes auditivas (Zatorre et al., 2010) y las imágenes háptica (Miquee et al., 2008).
3.5. subjetivo de la experiencia de las imágenes mentales
Las medidas descritas en el foco de las secciones anteriores sobre las imágenes mentales como representaciones internas que reproducen o simular las propiedades de las representaciones perceptivas (Pearson, 2007). Sin embargo, estas medidas no abordan la fenomenológica características de imágenes mentales, es decir, cómo mentales las imágenes se experimentan conscientemente. Este aspecto de las imágenes puede ser evaluada mediante medidas subjetivas en el cual los participantes tarifa o describen características diferentes de su experiencia consciente de la imaginería mental. Una dimensión común evaluada mediante medidas subjetivas es la viveza de una imagen mental, que puede utilizarse para hacer referencia tanto a la luminosidad y claridad de las imágenes mentales, así como hasta qué punto la experiencia subjetiva de un individuo de imágenes similar a real experiencia perceptual (Pearson et al., 2001).La medida de las imágenes mentales experimentadas en la vida cotidiana también se ha relacionado con las diferencias individuales en áreas como la memoria y el pensamiento creativo (Pearson, 2007; Valenti, Libby y Eibach, 2011).
Baddeley y Andrade (1998) han argumentado que la viveza de la imagen refleja el almacenamiento de ricos y detallados representaciones sensoriales basados en los sistemas visual y auditivo esclavo de memoria de trabajo. Esta hipótesis es apoyada por los resultados de un estudio de fMRI realizado por Belardinelli et al (2009) que encontró que viveza de las imágenes mentales en diferentes modalidades está relacionada con la activación más elevada en los sustratos neurales asociados con la percepción de la misma modalidad.Modalidad específica visuales y auditivos sustratos neurales también se han vinculado a la experiencia subjetiva de las imágenes mentales y a la recuperación de la información sensorial-limite de memoria autobiográfica (Huijbers, Pennartz, Rubin & Daselaar, 2011). Existe una literatura emergente en viveza como sondeó mediante estudios de neuroimagen por ejemplo por Stokes y colegas (Stokes, Thompson, Cusack y Duncan, 2009) .
Estudios conductuales que muestran las tareas simultáneas colocando una alta carga en memoria capacidad puede interrumpir la intensidad de la imaginería mental para negativos acontecimientos autobiográficos de trabajo son consistentes con estos resultados (por ejemplo, Andrade, Kavanagh y Baddeley, 1997;Kavanagh, Freese, Andrade y mayo de 2001;
Van den Hout, Muris, Salemink & Kindt, 2001). Sin embargo, sigue siendo una fuente de debate en la literatura si tal interrupción refleja interferencia modalidad específica o general carga de memoria de trabajo. Por ejemplo, en un reciente estudio realizado por van den Hout et al (2011), tanto EMDR (desensibilización y reprocesamiento) y ejercicios de respiración atencional asociados con la terapia cognitiva basada en Mindfulness (cognitiva) fueron encontrados para reducir la intensidad y la emoción de los recuerdos negativos. Van den Hout et al interpretar este hallazgo en términos de desempeño de la tarea de EMDR y cognitiva ambos igualmente gravar la capacidad limitada del sistema de memoria de trabajo. En contraste, otros estudios han encontrado concurrentes tareas visuo-espacial son más eficaces en la reducción de intensidad subjetiva y emotividad que tareas verbales comparables (por ejemplo, Lilley, Andrade, Turpin, Sabin-Farrell y Holmes, 2009) o el impacto diferenciado en más tarde involuntarios imágenes (Holmes, James, Kilford & Deeprose, 2010).
Se han desarrollado una serie de medidas con el objetivo de aprovechar las diferencias individuales en la experiencia subjetiva de las imágenes mentales como revisada por Richardson (1994). Aunque el enfoque predominante ha sido típicamente en la evaluación del uso de la característica de las imágenes visuales, también ha habido intentos para evaluar las imágenes tanto en lo referente a tareas específicas y a través de modalidades sensoriales (sección 5.5y resumida en Tabla 2).
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4. imágenes en psicología clínica
Los estudios clínicos investigando las imágenes mentales han empleado una diversa y a veces ecléctica gama de medidas. Aunque varios focos han sido en imágenes involuntarias o procesos de las imágenes que reflejan un sesgo inherente de procesamiento (por ejemplo, Valencia del contenido de las imágenes) y la perspectiva de las imágenes, que típicamente se ha sostenido que las facetas claves de las imágenes son específicas al trastorno bajo consideración. Ahora consideraremos la valoración de las imágenes en psicología clínica con referencia específica a estrés postraumático, fobia social, esquizofrenia y depresión y por último, el trastorno bipolar. Aunque el trastorno bipolar ha recibido menos atención a la fecha en este campo, hemos propuesto recientemente que las imágenes pueden desempeñar un papel particular en el que influyen en las características de la enfermedad (Holmes, Geddes et al., 2008).
4.1. el estrés post-traumático
PTSD puede resultar de experimentar o ver un evento traumático que involucra la muerte, lesiones graves o amenaza para sí mismo o a otros (American Psychiatric Association, 2000). Flashbacks (imágenes intrusivas) son el síntoma distintivo de este trastorno (Ehlers, Hackmann y Michael, 2004; Ehlers & Steil, 1995; Ya, Ehlers, Hackmann, Roths & Clark, 2007) y consisten en recuerdos vívidos y emocionales para el trauma, acompañado por un fuerte sentimiento de amenaza actual o “aquí y ahora-ness” (Holmes & Mathews, 2010).Información cognitiva actual procesamiento teorías del TEPT (Brewin et al., 1996; Ehlers & Clark, 2000) convergen en la idea de que imágenes intrusivos desarrollan debido a problemas informáticos durante el evento traumático (Holmes & Bourne, 2008). Por lo tanto, muchos estudios han explorado el carácter intrusivo de este las imágenes mentales en el TEPT.