Síntoma
Los síntomas de fibrilación auricular o aleteo dependen en gran medida de la velocidad a la que los
ventrículos laten. Cuando la frecuencia ventricular es normal o solo aumenta ligeramente (menos de
120 latidos por minuto), los síntomas generalmente no aparecen. Las frecuencias más altas causan
palpitaciones desagradables del corazón o molestias en el pecho.

Si sufres de fibrilación auricular, el pulso es irregular y, por lo general, se acelera. Pero en el aleteo
auricular, el pulso puede ser regular o irregular y, casi siempre, rápido.

La disminución en la capacidad de bombeo del corazón produce debilidad, mareos y dificultad
respiratoria. Cuando la frecuencia ventricular es muy rápida, algunas personas, especialmente los
ancianos y aquellos con enfermedades del corazón, tienen insuficiencia cardíaca o dolor en el
pecho. En raras ocasiones, estas personas pueden sufrir un shock (presión arterial muy baja, ver
Shock).

Diagnóstico
El diagnóstico de fibrilación o aleteo auricular se basa en los síntomas y la electrocardiografía (ECG)
lo confirma.

Se realiza una ecografía del corazón (ecocardiografía), que permite examinar las válvulas del corazón
y detectar posibles coágulos de sangre en las aurículas.

Los análisis de sangre también se realizan generalmente para verificar la hiperactividad de la
glándula tiroides.

Tratamiento
El objetivo del tratamiento de la fibrilación auricular y el aleteo auricular es controlar la velocidad
de contracción de los ventrículos para restablecer el ritmo normal del corazón y tratar el trastorno
que causa la arritmia. También suelen administrar medicamentos que previenen la formación de
coágulos y émbolos (anticoagulantes o ácido acetilsalicílico).

Es importante tratar la enfermedad subyacente, aunque no siempre remedia las arritmias
auriculares. Sin embargo, puede ser beneficioso tratar una glándula tiroides hiperactiva o realizar
una cirugía para corregir una posible enfermedad cardíaca valvular o defectos cardíacos congénitos.

Frecuencia cardíaca lenta
En general, el primer paso en el tratamiento de la fibrilación o el aleteo auricular es reducir las
contracciones de los ventrículos para que el corazón bombee la sangre de manera más efectiva. A
menudo, el primer fármaco que se administra es un bloqueador del canal de calcio, como diltiazem
o verapamilo, que ralentiza la conducción de impulsos a los ventrículos. También se puede
administrar un betabloqueante, como propranolol o atenolol. En presencia de insuficiencia
cardíaca, se administra digoxina.